Velázquez se pinta trabajando
Velázquez no se esconde como un testigo secundario: se representa de pie, pincel en mano, ante un lienzo tan grande que casi compite con la propia obra. Su presencia junto a la familia real eleva al pintor desde artesano hasta creador intelectual y cortesano.
En el pecho lleva la cruz roja de la Orden de Santiago, una distinción que recibió en 1659, tres años después de fechar el cuadro. La cruz probablemente se añadió más tarde; la tradición incluso asegura que fue pintada por orden de Felipe IV. Sea cierta o no, completa la ambición del autor: Velázquez no solo pinta el poder, reclama un lugar dentro de él.
